Intoxicación de ternura




En los últimos días he sufrido de lo que yo llamo INTOXICACIÓN DE TERNURA. A veces, la rutina diaria, los problemas propios y ajenos, la prisa.....no nos permiten la oportunidad o el espacio para la ternura. Aunque es más una actitud que una conducta, necesita de silencios,de tiempos, de estímulos...En mi caso, fue compartir mi estudio unos días con tres gatitos que encontré abandonados. Me he permitido el placer de sentir el tacto de sus cuerpos blanditos y suaves, de sonreir con sus ojos avispados, de sorprenderme con cada uno de sus descubrimientos y de ronronear con ellos en mi regazo. Ahora se han marchado a sus nuevos hogares. Me queda el recuerdo de su imagen, todavía su caricia en las yemas de mis dedos, y un profundo bienestar en el pecho.

Hace un tiempo leí, no consigo recordar dónde, algo así como: El derecho a la Ternura debería de instaurarse por decreto.

No sé cómo con tanta gente inteligente que legisla no se le ha ocurrido. Todo llegará....Hay quien dice que el mundo avanza a fuerza de los que creen en utopías. Voy a poner mi fe al servicio de la ternura.

Ya puedo imaginar la obligatoriedad del ministerio de sanidad de administrar dosis periódicas de ternura a la ciudadanía. Una pequeña inyección cada poco tiempo que estimulara nuestra actitud y nuestra capacidad para dar y recibir la ternura. Los efectos son sensaciones de benevolencia, aceptación, calidez, abandono o relajación,confianza, asombro, dulzura......El único efecto secundario nocivo (sólo para pacientes predispuestos) podría ser el lagrimeo fácil y la curselería excesiva (ambos síntomas reversibles). Y no habría peligro con la sobredosis (tan sólo un ligero “alelamiento” pasajero)

Y en las escuelas..... Las maestras y los maestros estudiarían en su preparación Pedagogía de la ternura (me dicen que este término ya está inventado...Indagaré en otra ocasión). En los horarios junto a Matemáticas y Lenguaje figuraría la clase de Ternura, asignatura que nadie suspendería.

Y hasta el Ministerio de Asuntos Sociales crearía la figura del asistente social de ternura que ayudaría a la población de riesgo , aquellas personas más racionales, con menos imaginación, más ocupadas o más castigadas por la vida...

¿Te apuntas a imaginar?


"A muchos condena el hambre de pan, y a muchos mas condena el hambre de abrazos"
Galeano-El libro de los abrazos

(Música Jacques Brel-La tendresse)

2 comentarios:

Mª Mercè dijo...

Qué bien intoxicarte con ternura!!

Tengo la suerte de intoxicarme desde hace seis años, cuando recogí a mi perra, Lluna, y a cada momento la tengo dándome, todavía, las gracias.

Es muy utópico pensar que los políticos, sepan qué es la Ternura, pero... no estaría mal!

Una abraçada!!

Nor dijo...

Bueno Mercé, el escrito es simplemente un juego de imaginación, como soñar despierta un ratito.

Los políticos son personas y estoy segura que habrá un porcentaje importante de gente tierna entre ellos. Otra cosa muy diferente sería que tomara alguno en serio eso de "legislar" la ternura, pues ya se sabe que al parecer nada tiene que ver ternura con economía o con poder.

La ternura la podemos encontrar en nuestros animales, n sonrisas de bebés, en una mirada....esos son recursos generadores muy comunes. Pero hay quien encuentra ternura en los cantos rodados de un río....Es más una actitud independiente de lo que pueda generala o despertarla en un momento determinado.

Opino que la ternura se puede aprender.Creo que además del bagaje emocional de cada persona, la experiencia y la práctica pueden ser muy positivos.Y también una mente y un corazón abiertos y predispuestos.