"Era de noche , y sin embargo llovía"







A mis pies , junto al calor de la estufa, ronronea una suave bolita de algodón. Él, el motivo de mis risas y sonrisas más sinceras de los últimos días. Su mirada vivaracha, su gesto de asombro ante cada nuevo descubrimiento, la alegría de sus carreras, saltos y juegos , el suavísimo tacto de su pelaje  me producen instantes inestimables de pequeñas felicidades.Es Bicho: un pequeño gatito.

Lo recogí hace un par de semanas en plena plaza principal del pueblo. En la bajada a un sótano unas señoras lo descubrieron aterido, asustado y ensangrentado. Pero Bicho tuvo suerte. Sólo algunos rasguños, cortes, y un dedillo roto y aplastado. Pronto se recupera. Esta misma semana a Rufo , un perro, le han cortado sus cuatro patas con un hacha; Pei ha muerto enferma en la perrera abandonada por sus dueños, a Roco le han arrancado una pata al usarlo para peleas, a Regina la violaron y torturaron "humanos" desalmados, cientos mueren atropellados y de hambre tras el abandono, cientos son ahorcados tras la temporada de caza, miles son arrojados vivos a los contenedores de basura, miles mueren sacrificados...

Cuando caminaba hacia casa tras recoger al gatito para curarle y socorrerle , me sorprendí, de nuevo, con la impresiosa necesidad de pasar desapercibida. Me enorgullece querer y poder ayudar a los animales, aunque algunas gentes de mi entorno se avergüencen por mi empeño, o crean que sencillamente me lo consienten como "terapia psicológica" ante "mi excesiva sensibilidad". Mis ideas están claras, sin embargo hay veces que una no se siente con fuerzas para razonar por enésima vez sobre lo mismo o aguantar improperios de gente ciega.

Uno de las acusaciones más asiduas a los que he de enfrentarme una y otra vez es la de mi estupidez por ocuparme de los animales cuando hay tanta gente con necesidades, cuando hay problemas tan importantes. Suelo citar una frase de mi admirado Jilio Ortega Fraile que decía: "Era de noche y sin embargo llovía". Habitualmente no me entienden. La defensa de los animales no es contradictoria, ni contrapuesta a la lucha por el ser humano. Los ámbitos de la solidaridad no son excluyentes.La sensibilidad, la empatía y los valores de compromiso cuando se dan en alguien suelen otorgarle la capacidad de saber mirar hacia muchos lados, suelen inferirle la voluntad por participar en un mundo mejor. Los límites de la dedicación o la abnegación van más allá de "la especie" y se cifran en la necesidad, la injusticia o la desprotección del otro.

En alguna ocasión, se me ha acusado de apreciar más a los animales que a los humanos. Depende del momento puedo contestar : Dime qué animal y dime qué humano". ¿Como va a ser esto posible si los seres que más quiero o a los que más he amado son humanos?¿Si el 90% de mi tiempo , mi vida y mi pensamiento lo dedico a los humanos? Es más, mi dedicación a los animales, aparte de mis motivos egoistas, también tiene un objetivo humano: el ofrecer mi discreta aportación por un mundo más sensible, por un ser humano menos degradado sin justificación para el maltrato o la indiferencia por el sufrimiento de los otros sres con los que cohabita.

Estoy cansada de la falta de razones coherentes y de tópicos cuyo único servicio es la crueldad y la justificación imposible de los más bajos instintos o la desidia de muchos humanos

3 comentarios:

ERIKA dijo...

Precioso texto y mas precioso aun tu corazon... Muchas veces la gente habla por hablar, tu ni caso. Haceis una labor estupenda.
Bicho es precioso...ojala tenga suerte pronto y encuentre una familia que lo adopte, lo merece, como tantos otros. Besos!

Maria dijo...

No te preocupes de los comentarios. Tu trabajo con los animales es algo que muchos no pueden comprender, porque no tienen tu sensibilidad, y yo creo que su alma está endurecida. Tampoco van a entender la dulzura de los animales, no llegan, no son capaces de conocerlos. Ellos se lo pierden.
Sigue así, somos muchos los que compartimos tus sentimientos. Un beso.

Nor dijo...

Gracias por vuestro apoyo