Había una vez un lobito bueno


Los medios de comunicación nos bombardean a diario con las deplorables imágenes e historias de políticos corruptos, de gentes voraces de poder carentes de la ética más elemental, de presuntos delincuentes que nos representan. En la política municipal nos llegan las "anécdotas" de los oportunistas advenedizos ,de "analfabetos" presuntuosos,de personajes subyugados a los "poderes" y titiriteros sin preparación y carentes de ideología.

La imagen de la ciudadanía nos es menos halagüeña: gentes sin ninguna cultura política, totalmente desinteresada y desmotivada, totalmente apática y carente de espíritu de colectividad.

Con tal panorama de degradación política creer en ésta es para mí hoy casi un acto de fe.

Afortunadamente ayer cinco minutos con una amiga y un discreto email con otra que se presentan en las próximas elecciones municipales me recordaron la existencia real de tantas gentes honestas, trabajadoras e implicadas que dedican su vida al verdadero sentido de la política: al servicio de la colectividad. Me acordé de personas que sinceramente creen en lo que muchos de nosotros descreidos llamamos "utopías" que luchan por sus ideales, que no moverán grandes revoluciones , pero que nos construyen un mundo mejor aunque los que miramos desde el sofá no lo merezcamos. Gentes que trabajan sin descanso por el bien común, capaces de aguantar las críticas más destructivas e incluso los atentados contra su dignidad por aquello en lo que cree. Gentes muy preparadas, con gran ambición por mejorar intelectual, profesional y moralmente.

Gracias compañeras: Gentes honorables, decentes, dignas....Gracias a mis "lobitas buenas" y a mi "pirata honrado"


Dedicado especialmente a Pilar Roselló, MªAngeles Llorente, José Antonio Marínez "Simón" y a todos los lobitos buenos a quienes aún  no conozco

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