Grissom

Uno de mis amores platónicos temporales me abandona.

Esta semana pude ver el primer capítulo sin mi Grissom.

Con las pasiones ya se sabe: son efímeras. Pero aunque ya no sintiese el arrebato de las temporadas anteriores, siento ya nostalgia de este madurito regordete, patizambo y taciturno.

He disfrutado mucho con la compañía de este personaje. Al principio, me atrajo la idea de un policía, criminalista, detective o híbrido que sea, con unas características diferentes a las habituales. De algún modo representa el triunfo de la racionalidad, la objetividad, la ciencia sobre los trajemenejes a los que nos tienn acostumbrados. Grissom deviene un líder carismático sin ser fuerte, atractivo, musculeras, sin don de gentes, sin locuacidad y sin extravagancias rimbombantes. Es un ser modesto , de apariencia mediocre que rezuma inteligencia, cultura, serenidad, entusiasmo, esfuerzo, responsabilidad....muchos de los valores que me atraen. Ni siquiera sus evidentes dificultades sociales y su más que probable síndrome de Aspergen consiguen disuadirme. Quizá le confieren una vulnerabilidad cercana.

Salvando las cosas de la ficción, se agradece la oferta de modelos de "héroes" más allá de los guaperas, los puños, las corrupciones y las superficialidades.


(Entrada dedicada a Pilar R.)

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