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Imaginando

 
"-¡No puedo creerlo!-dijo Alicia.
-¿No puedes?-dijo la Reina en tono compasivo-.Inténtalo otra vez; respira hondo y cierra los ojos.
Alicia se rió.
-Es inútil intentarlo-dijo-.Uno no puede creerse cosas imposibles.
-Yo me atrevería a decir ...que no has practicado lo suficiente-dijo la Reina-.Cuando tenía tu edad, siempre lo hacía durante media hora cada día.¡Caramba!.A veces , me he creído hasta seis cosas imposibles antes de desayunar."

L.Carroll.,Alicia a través del espejo
 

Engañar con la verdad

"Sí, se puede engañar diciendo la verdad. Lo expresa muy bien aquella historia del capitán de un barco que, un buen día (o malo, vaya usted a saber), se emborracha hasta perder la noción de la realidad. Su segundo de a bordo, que tiene que hacerse cargo del gobierno del barco, escribe esa noche en el cuaderno de bitácora:
- Nota: Hoy, el capitán se ha emborrachado.
Al día siguiente, el capitán, ya lúcido, se hace cargo del barco y de la redacción y termina su informe del día escribiendo:
- Nota: Hoy mi segundo de a bordo no se ha emborrachado."
 
de Miguel Ángel Santos-Guerra

El privilegio de ser uno mismo

 
Nietzsche (1844-1900). “El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo”.

¿Cuántos años tienes?

 
"- ¿Cuántos años tienes?
El sabio respondió.
- No lo sé.
La respuesta enfureció al rey, porque interpretó que el sabio estaba riéndose de él. Y le gritó:
- ¿Cómo te atreves a decirme que no sabes cuántos años tienes? ¿Te estás burlando de mí?
El sabio respondió serenamente:
- No, señor. Ocurre que, a mi entender, los años que tengo son los que me faltan por vivir y no los que he vivido; los que viví pasaron, ya no los tengo; los que viviré son una incógnita. Por lo tanto no sé a ciencia cierta cuántos años tengo. "
 
Fragmento del artículo "El vértigo del tiempo" de M.A. Santos Guerra

Buscando la llave...

Un borracho está buscando con afán bajo un farol. Se acerca un policía y le pregunta qué ha perdido.
El hombre responde: «Mi llave.» Ahora son dos los que buscan. Al fin, el policía pregunta al hombre si está seguro de haber perdido la llave precisamente aquí.
Éste responde: «No, aquí no, sino allí detrás, pero allí está demasiado oscuro.»
 
De: "El arte de amargarse la vida" de PAUL WATZLAWIK

Expectativas

Hace unos días en las redes sociales de BBC Mundo pedían a los lectores una palabra para definir el nuevo año 2013.Esperaba un aluvión de "INCIERTO" dados los constantes cambios y recambios sociopolíticos y económicos que parecen sucederse sin rumbo ni dirección, y la labilidad de las gentes que nos debatimos entre la aceptación, la esperanza, la revolución y la evasión. Sí, también sabía que aparecería la "ESPERANZA", socorrida baza del ser humano para sobrevivir y...resurgir.
Sin embargo, han sobresalido calificativos positivos como "EXITOSO" , "PRÓSPERO" "MEJOR". Y es que la necesidad de OPTIMISMO es evidente. Optimismo engañoso , infantil o de escape u optimismo consistente, consecuente y auténtico....tanto da si las personas encuentran un resquicio para salir adelante, para buscar alternativas y soluciones, para crear y para avanzar.

CANCIÓN DE LA BUENA GENTE




CANCIÓN DE LA BUENA GENTE
(Lied über die guten leute)
A la buena gente se la conoce
en que resulta mejor
cuando se la conoce.
La buena gente
invita a mejorarla,
porque ¿qué es lo que a uno
le hace sensato?
Escuchar y que le digan algo.

Pero, al mismo tiempo,
mejoran al que los mira y a quien miran.
No solo porque nos ayudan
a buscar comida y claridad, sino más aún,
nos son útiles porque sabemos
que viven y transforman el mundo.

Cuando se acude a ellos,
siempre se les encuentra.
Se acuerdan de la cara que tenían
cuando les vimos por última vez.

Por mucho que hayan cambiado
-pues ellos son los que más cambian-
aún resultan más reconocibles.

Son como una casa que ayudamos a construir.
No nos obligan a vivir en ella,
y en ocasiones no nos lo permiten.
Por poco que seamos,
siempre podemos ir a ellos,
pero tenemos que elegir lo que llevemos.

La buena gente nos preocupa.
Parece que no pueden realizar nada solos,
proponen soluciones que exigen aún tareas.
En momentos difíciles de barcos naufragando,
de pronto descubrimos fija
en nosotros su mirada inmensa.
Aunque tal como somos no les gustamos,
están de acuerdo, sin embargo, con nosotros.

Tots els ulls...


Tots els ulls miren, pocs observen, molt pocs hi veuen.
Albert Sánchez Piñol (Barcelona 1965)


De Minimàlia

GO¡

 
No recuerdo qué se anunciaba, pero es de los anuncios que dejan huella. Inquietante, conmovedor.....muy motivador para quienes nos resignamos, aceptamos y tenemos la impotencia como aliada.

Buscando felicidad...


La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace (Jean-Paul Sartre).

La vida es como la bicicleta

"Es una injusticia. No os parece, amiguitos"


Recuerdo vagamente aquel pollito rechonchín de los dibujos animados de mi infancia cuyo sonsonete ya me resultaba antipático a tan tiernas edades: "Es una injusticia. No os parece, amiguitos" terminaba siempre el atormentado polluelo.Tan sólo podía superar mi animadversión su tierna carilla con el divertido cascarón de huevo como sombrero.

En mis lustros bisiestos vividos he tenido que convivir y conocer a muchos "Calimeros" y "Calimeras" y muy a mi pesar , convertirme en uno de ellos demasiadas veces.No es demasiado difícil sentirse el protagonista de los designios fatales del universo, de un mundo , por supuesto, pequeñísimo que apenas se expande unos metros más allá del perímetro de nuestro ombligo. Fácil sentirse tenor y coro del "sermón de la agonía" en el que no se contempla la posibilidad de lucha contra la adversidad.

Decenas de "Calimeros" y "Calimeras" me invaden en mi plácida existencia. Gallos y gallinas ya cluecas que se colocan el cascarón para traspasar mi umbral convirtiéndose en lacrimógenos pollitos ávidos de unas cálidas alas que les abracen o de una payasa de corral que alegre el gallinero.

No. No hace falta ir por el mundo de "héroe interestelar", pero quizá sea necesario pensar si hay demasiados "Calimeros" que desde su agónica y egocéntrica comodidad convierten el gallinero en un mundo demasiado absurdo.

Para los Calimeros y Calimeras de mi corral , hoy una empalagosísima canción:

 

La llave del éxito

"No conec la clau de l'èxit, però sé que la clau del fracàs és tractar de complaure tothom."

"No conozco la llave del éxito, pero sé que la del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo"

        Woody Allen, actor i director cinematogràfic nord-americà (1935)

Rescatando estrellas de mar


Se cuenta que había una vez un escritor que vivía en una tranquila playa, cerca de un pueblo de pescadores. Todas las mañanas andaba por la orilla del mar para inspirarse, y por las tardes, se quedaba en casa escribiendo.

Un día, caminando por la playa, vio a un joven que se dedicaba a recoger las estrellas de mar que había en la arena y, una por una, las iba devolviendo al mar.

- ¿Por qué haces eso?, preguntó el escritor.

- ¿No se da cuenta?, dijo el joven. La mar está baja y el sol brilla. Las estrellas se secarán y morirán si las dejo en la arena.

- Joven, hay miles de kilómetros de costa en este mundo, y centenares de miles de estrellas de mar repartidas por las playas. ¿Piensas acaso que vas a conseguir algo? Tú sólo devuelves unas cuantas estrellas al océano. Sea como sea, la mayoría morirán.

-El joven cogió otra estrella de la arena, la lanzó al mar, miró al escritor y le dijo:
- Por lo menos, habrá valido la pena para esta estrella.

-Aquella noche el escritor no durmió ni consiguió escribir nada. A primera hora de la mañana se dirigió a la playa, se reunió con el joven y los dos juntos continuaron devolviendo estrellas de mar al océano.

Nadar contracorriente



No somos Gandhi

Hace apenas unas horas debatía con una desconocida en una red social sobre la naturaleza de la bondad en el ser humano. Sólo , una ligera conversación filosófico-doméstica ,sin pretensiones ni transcendencia que, sin embargo provoca la reflexión y remueve esperanzas.

Parece que en nuestro mundo haya una especie de conjuro para hacernos creer que estamos en una sociedad apática, desprovista de valores cuando no perversa, corrupta y ...vacía. Supongo que una sociedad sin esperanzas, sin confianza en sí misma es el objetivo de los poderes para crear una masa manipulable en favor de sus intereses.

Pero, entre las prisas, el consumismo, el egocentrismo, la practicidad o la superficialidad surgen en todo momento voces preguntando, preguntándose por la ética, por los significados de la existencia, por “el otro”. Gentes que paran a reflexionar, gentes con ganas de aprender, gentes que se re-descubren entre sus valores adormecidos. Esas gentes despiertan a la espiritualidad, el compromiso o la solidaridad. Esas gentes ,a veces ponen en jaque a la sociedad, otras sólo siembran modestas semillas pero de cualquier modo contribuyen a un mundo más justo, a una existencia con sentido.
Y esas gentes somos millones y millones de seres humanos. Gentes con inquietudes, gentes que con confianza o sin ella ,con conciencia o sin ella optamos por negar la inevitabilidad de la desesperanza y nos lanzamos a aportar nuestro grano de arena por construir un mundo mejor.

No es preciso ser Ghandi . No todas las gentes poseemos grandes aptitudes, ni una gran fortaleza espritual o ética,ni una gran decisión. Pero todas tenemos un gran potencial para mejorar la realidad, todas podemos contribuir en grandes o en pequeñas causas para avanzar. No son Gandhi, pero ahí están millones de gentes trabajando por el mundo: Las “marujas” que cuidan de los ancianos de la familia, los “beatos” que comparten su bienestar espiritual, los “ilusos” que transmiten sus sueños, el empresario que ofrece su primer trabajo a un joven, aquella profesora que cree que aprender a sumar es algo más que adicionar cantidades, el “místico” que acompaña las madrugadas con un programa de radio, aquel señor que vivió emigrado y traduce a los inmigrantes recién llegados, aquella muchacha impetuosa que se presentó a las elecciones municipales, la cantante hortera que despierta el ritmo de nuestros cuerpos o la vecina que pone comida cada noche para los animales abandonados.

Miremos al lado. Seguramente no veremos a Gandhi, pero quizá descubramos el discreto brillo de millones de luciérnagas creando una maravilloso espectáculo de luz.

De la comunicación


Hace unos meses, leyendo el reflexivo blog Jubilatería , guardé una de las breves historias con las que nos agasaja el profesor Fajardo. En ella me ví reflejada en tantas y tantas horas de conversaciones, en tantos momentos. Sabiduría, cultura, capacidad empática o voluntad de entender cuya deficiencia tantas veces convierte la comunicación en un campo estéril...



Cuatro peregrinos de diferentes países se encontraron en el camino a un santo monte. Vivían de la generosidad de las gentes y una vez que una persona les dio unas monedas para los cuatro decidieron comprar algo para comer juntos.
El persa dijo: - Yo quiero comer angur.
El árabe replicó: - A mí lo que me apetece es inab.
Protestó con violencia el turco: - De eso nada, yo lo que quiero comer es uzum.
- Bueno, bueno, - dijo con algo de chanza el griego -, después de tanto caminar con vosotros, hermanos musulmanes, mi paciencia no se aviene a comer cosas extrañas, yo quiero comer stafil. Y no se hable más.
- ¿Cómo que no se hable más?, - gritaron al unísono los otros tres.
Se armó tal trifulca que los peregrinos llegaron a insultarse con violencia como si les fuera en ello la vida, y hasta su identidad nacional, religiosa o étnica. Menos mal que pasó por allí un hombre sabio, ducho en lenguas, y al ver la algarabía que se había formado, les pidió el dinero y se fue a comprar lo que todos deseaban. Al cabo de un rato, regresó con sendos racimos de uvas que era lo que cada uno de ellos había pedido en su propia lengua.

Y más peligroso es todavía cuando todos utilizamos la misma palabra "uva" y para cada cuál representa un concepto distinto. Cuántos chascos, cuántos conflictos inútiles  entre tantas personas que creí entender cuando hablaban de amor, solidaridad, responsabilidad, compromiso, libertad.....

Pincelada sobre fondo plano



Hace muchos, muchos años (tantos que no recuerdo ni cuando, ni dónde, ni quién), yo, era una adolescente de un pequeño pueblo, en aquellos 70 en que no existía todos los medios y recursos actuales que nos acercan a un mundo global, plural y tan rico en experiencias. En aquel entonces visitaba por primera vez una galería de arte con mi grupo del instituto. En mi memoria quedó grabado el curioso juego que nos presentaba el artista que exponía : Una de sus pinturas era apenas una gruesa pincelada negra oblícua sobre un fondo rojo. Nos retó a adivinar el significado de aquella obra. El grupo de corazones ávidos de intelectualidades nos lanzamos con las más arriesgadas teorías, sencillos esbozos de mentes inquietas y de lo poco que habíamos aprendido de la filosofía más académica.Él mostraba un interés inesperado en lo que aquella decena de adolescentes aportamos, y con sus miradas y sus incesantes preguntas nos llevaba más allá de la primera sencilla idea. Al rato , explicó "su" significado: "Sólo pinté de rojo, y luego hice un trazo, sin más". Entre risas e incredulidad, le abucheamos.

Aprendí que el significado sólo está en los ojos de quien mira y en el alma de quien ha vivido.

Aprendí entonces de los significados tan relativos, parciales y personales del mundo. Aquel sencillo juego me motivó a aprender más y más, como queriendo aprehender con más intensidad el mundo que me rodeaba, como si aprender le fuese a dar más sentido al vivir, como si aprender me fuese a ayudar a vivir más a los demás.

Hace unos días, por casualidad, planteé el mismo juego a un grupo de gente en mi página de facebook. La imagen, la que podéis ver en esta entrada. Efectivamente la visión del reverso de una flor ha sido interpretada de muchas formas, todas interesantes, creativas, muy profundas, pues incluso las realizadas con más desgana o con más artificio hablan de quienes las han escrito, algunas muy contundentes gritan inseguridad, algunas trémulas disfrazan al ser más egocéntrico,y otras más modestas claman admiración.... Pero eso será cosa de cada cuál .....De cualquier modo ha sido un placer compartir.

Yo sólo puse una flor que me pareció bella y original.

 Como una pincelada sobre un fondo plano.

"Instinto" gregario


Curioso experimento descubierto en La Maldición de Sísifo. No sé si es instnto, aprendizaje o qué,,,pero eso se lo dejo a los psicólogos, antropólogos o demás parentela....Yo me dedicaré a reflexionar como pueda y a reirme un rato, porque reirse de la propia sombra es una de las mejores actividades que conozco. 


Todas las flores del desierto


Me dicen que esto es de Vargas Llosa
 (¡Si al final me caerá bien este hombre!)


"Todas las flores del desierto están cerca de la luz.

Todas las mujeres bellas son las que yo he visto, las que andan por la calle con abrigos largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran.   Sin medidas perfectas, sin tacones de vértigo. Las mujeres más bellas esperan el autobús de mi barrio, o se compran bolsos en tiendas de saldo. Se pintan los ojos como les gusta y los labios de carmín de chino.

Las flores del desierto son las mujeres que tienen sonrisas en los ojos, que te acarician las manos cuando estas triste, que pierden las llaves al fondo del abrigo, las que cenan pizza en grupos de amigos y lloran solo con unos pocos, las que se lavan el pelo y lo secan al viento.

Las bellezas reales son las que toman cerveza y no miden cuantas patatas han comido, las que se sientan en bancos del parque con bolsas de pipas, las que acarician con ternura a los perros que se acercan a olerlas. Las preciosas damas de chandal de domingo. Las que huelen a mora y a caramelos de regaliz.

Las mujeres hermosas no salen en revistas, las ojean en el medico, y esperan al novio ilusionadas con vestidos de fresas. Y se ríen libres de los chistes de la tele, y se tragan el fútbol a cambio de un beso.
Las mujeres normales derrochan belleza, no glamour, desgastan las sonrisas mirando a los ojos, y cruzan las piernas y arquean la espalda. Salen en las fotos rodeadas de gente sin retoques, riéndose a carcajadas, abrazando a los suyos con la felicidad embotellada de los grandes grupos.

Las mujeres normales son las auténticas bellezas, sin gomas ni lápices. Las flores del desierto son las que están a tu lado. Las que te aman y las que amamos. Solo hay que saber mirar mas allá del tipazo, de los ojazos ,de las piernas torneadas, de los pechos de vértigo. Efímeros adornos, vestigios del tiempo, enemigo de la forma y enemigo del alma. Vértigo de divas, y llanto de princesas.

Las verdadera belleza esta en las arrugas de la felicidad... "